Por fin existen para el Estado Colombiano !
| Temática de Infancia |
pues la verdad es que si, antes no existían legalmente o al menos así lo plantea la ley cuando una persona no tiene documentos civiles de nacimiento, pues carecían de uno de los más elementales derechos de los seres humanos, el de un nombre y una ciudadanía mediante un registro civil que otorga el Estado.
En junio del año 2008, se detecto un serio problema que originaba otros como la imposibilidad de asistir a la escuela; ellas en el momento del nacimiento de sus hijos, no realizaron los trámites de registro civil ante las autoridades, porque sus padres biológicos no aceptaron registrarlos o “darles” su apellido, hoy a los 11 años de edad, ninguno había tenido la fortuna de ser un ciudadano legalmente, no son los únicos, muchos niños en Colombia permanecen así. La situación era muy delicada, pues solo con el documento de registro civil tienen la posibilidad de estudiar, tener acceso a servicios de salud y una cantidad de cosas más, además del orgullo de poder decir que SI existen en las bases de datos de cualquier entidad del Estado. Ellos no tenían las mismas garantías de sus derechos como otros niños los tienen normalmente.
En ese mismo mes, la trabajadora social de la fundación, Carolina Blanco, inicio con las madres las gestiones necesarias para que los niños tuvieran su documentación. Empezaron por ir ante el ICBF Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para exponer su caso y obtener ayuda en el procedimiento necesario para poder registrarlos. Allí les indicaron que debían ir a una notaria pública, pues la defensora de familia no podía encargarse del caso porque tenía muchos casos a su cargo en el momento.
Las dos madres y Carolina, fueron entonces a una notaria y solicitaron adelantar el proceso de registro, pero el problema fue mayor, porque les aclararon que debían ir con los padres biológicos de los niños, y uno de ellos no quería dar el apellido a la niña, y el otro no tenia cedula de ciudadanía (documento civil de identificación), por lo cual no podía registrar a su hijo, pues el mismo no tenia registro.
Desde ese momento los tramites fueron interminables, buscaron a los padres de los niños, pidieron nuevamente apoyo en el ICBF, fueron a la notaria otra vez, fueron a la comisaria de familia, y al final de todo, los niños seguían sin tener su registro. En muchas ocasiones cuando no se tiene apoyo de profesionales de una fundación como la nuestra, las familias simplemente abandonan la tarea porque cuesta demasiado esfuerzo, tiempo y dinero.
En el mes de julio del 2009, el ICBF sugirió un procedimiento: Conseguir para cada niño, dos testigos que aseguraran si son hijos de sus madres y una declaración bajo juramento ante un notario de una “partera” (mujer que ayuda al parto en casa), es decir, alguien que trajo al mundo a los niños y que explique que ellas son las madres de los niños. Todo parecía aclararse, pero no fue así, pues la única partera que estuvo dispuesta a realizar la declaración, pedía a cambio por su servicio $40.000 pesos por cada uno y solo cuando se le diera el dinero. Como era la única opción, se le pago el dinero correspondiente por los dos niños para poder continuar con el registro de ellos y así fue, la partera entrego las declaraciones juramentadas.
Luego de esto, pensamos que ya todo finalizaría a buen término, pero se agrego una nueva necesidad, porque esta vez ya no se trataba solo de Angie y Jean Carlos, sino también de Oscar Eulises, un niño recién ingresado a la fundación en periodo de prueba y que tampoco tenía registro civil de nacimiento, además, visitaron todas las notarias de la ciudad y ninguna de las de 20 notarias que existen en Cali, acepto la declaración de la partera ni los testigos para registrar a los niños, debido a la edad, en este caso más de 10 años de vida. Nuevamente todo se dificulto más y además el dinero entregado a la partera por las declaraciones no cumplió su objetivo.
En septiembre de 2009, Carlos Ariel Cortes, el coordinador logístico de la fundación, se dio a la tarea de realizar personalmente todos los trámites para obtener como fuera el registro de los niños, y finalmente lo enviaron directamente a la Registradora civil de Cali, lugar donde diariamente van miles de personas en busca de solucionar sus trámites de registro, tarjeta de identidad, cedula de ciudadanía, entre otras cosas. Así que el trámite no sería sencillo, pero era necesario hacerlo.
Armado de mucha paciencia y mucha perseverancia, Carlos en compañía de las madres de Angie y Jean Carlos y el padre de Oscar, fue más de 6 veces a la registraduria para buscar una solución, pero en lugar de eso, encontraban mas y mas inconvenientes, debido a la edad de los niños; finalmente, les dieron la posibilidad de buscar a las madres y al padre en las bases de datos de la registraduria para verificar si han tenido hijos en otro momento y que estén registrados, lo que haría más sencillo el tramite. Para la madre de Angie y el padre de Oscar fue fácil, pues ellos aparecían como padres de otros hijos suyos, pero la madre de Jean Carlos no aparecía como madre de otros hijos, por lo cual debió llevar los registros civiles de sus hijos para demostrar su maternidad.
Al fin, le dieron a Carlos Ariel la cita para llevar a las madres, el padre y los testigos para realizar el registro de cada niño y después de 5 horas de espera y de pasar de ventana en ventana con distintos funcionarios publicos haciendo trámites, firmaron, pusieron su huella dactilar y recibieron la constancia para reclamar el registro de sus hijos.
Hoy, viernes 23 de octubre a las 5:30 p.m. Angie Pamela, Jean Carlos y Oscar Eulises ya están registrados y existen ante nuestro Estado. Ahora podrán tener y hacer lo que muchas veces han querido… ahora podrán estudiar en una Escuela, podrán tener un servicio de salud y podrán sentir que son personas ante todos los demás con derecho a un nombre y una ciudadan
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